AMIGOS PARA SIEMPRE

Habíamos comenzado a chatear hace muy poco tiempo mi amigo Jose y yo. Nos conocimos a través de nuestros gustos similares y nos pareció que, abrirnos sin reprimir los sentimientos, era algo que nos daba mucha seguridad...

Poco a poco pero de manera muy rápida, empezamos a mandarnos imágenes de aquello que más nos gustaba...los pies femeninos y todo el mundo que lo rodea. Nos excitaba hablar de ello y terminábamos masturbándonos... siempre a través del chat ya que nos separaban unos cuantos cientos de kilómetros.

En una ocasión, le mandé la foto de los pies de mi mujer apoyados en mi regazo mientras dormía... se la mandé y se masturbó mientras que me decía que quería hacerlo los tres y, si no quería ella, los dos con la suya. Su mujer accedió así que me fui de viaje a su casa.

Después de las presentaciones y sabiendo que Olga, la mujer de mi amigo, sabía de nuestro gusto, directamente, sentada a mi lado y sin dudarlo, puso sus pies sobre mi y yo, un poco cortado ya que tenía a mi amigo al lado, los tomé, disimuladamente y poco a poco los fui acariciando primero por el empeine y, según subía mi excitación, por el talón, plantas y los deditos.

Miré a mi amigo y me guiñó el ojo en signo de aprobación. Él también estaba muy excitado y empezó a meter mano en los pechos de su mujer, dejándolos fuera de la camiseta de tirantes... con los pezones oscuros muy endurecidos. En aquel momento, él se abalanzó sobre ellos y yo aproveché para meterme sus pies en la boca, relamiendo y saboreando aquella delicia.

Hicimos miles de posturas, probamos cientos de sensaciones... los tres éramos muy libres. No hubo ni media palabra... solamente el gran placer de corrernos, Jose sobre las tetas de su mujer y yo sobre sus pies, nos dio la fuerza para volver una y otra vez al punto de inicio...

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